¿Qué está pasando en el Mundo Coral?

Ramona Wegenast, Directora de la Association of MODfestivals e.V.Marktoberdorf, Alemania.

Desde el comienzo de la pandemia las condiciones para los coros internacionales cambiaron drásticamente. Mientras que algunos estados impusieron una prohibición total de cantar durante períodos más o menos largos, otros permitieron que se continuara haciendo música, pero con estrictas precauciones de salud.

Esta situación, que dura dos años, ha tenido varias consecuencias: el nivel musical de muchos coros ha disminuido, los cantantes han abandonado sus coros, en los coros infantiles y juveniles se han perdido dos años de talento potencial y muchas escuelas han dejado de cantar por completo. Probablemente nuestro mayor desafío, ahora que la pandemia ha terminado, sea reconstruir la motivación perdida de los cantantes y persuadir al público para que reanude sus antiguos hábitos de asistencia. Las cosas parecen estar volviendo a la normalidad en algunos estados. Sin embargo, queda por ver si la perturbación habrá tenido un efecto permanente o en qué medida pueden haber surgido tendencias nuevas y positivas. Sin embargo, no es sólo la pandemia la que trastocó el mundo coral. Las crisis energética y financiera, provocadas en parte por la guerra en Ucrania, también afectaron especialmente al funcionamiento de coros y festivales internacionales.

En este contexto, el Concurso Internacional de Coros de Cámara de Marktoberdorf, junto con la Asociación Coral Europea y la Red de Festivales Corales (CFN), elaboraron dos encuestas (una para coros y otra para administradores). Se celebró una mesa redonda en el marco del 18º Concurso Coral Internacional de Marktoberdorf, con el objetivo de comprender la disrupción y los consiguientes problemas, necesidades y desafíos del panorama coral internacional.

La encuesta

A mediados de junio, 79 personas de 29 países habían respondido a la encuesta que se centraba en dos cuestiones: los efectos de la pandemia de Covid 19, junto con las crisis energética y financiera, y la cuestión de qué tipo de medidas deberían tomarse para animar a los coros a participar en un festival o concurso.

La pandemia, la crisis energética y la crisis financiera

Después de la pandemia, alrededor del 42% de los coros informaron de una clara caída en su nivel musical. El mismo número, el 42%, perdió cantantes durante la pandemia y el 46% tiene ahora dificultades para atraer nuevos miembros.

El 24 % de los coros y algo menos del 19 % de los administradores se vieron obligados a hacer frente a los efectos de la crisis energética y financiera que siguió a la pandemia (encarecimiento de las salas de conciertos, alquileres, gastos de viaje, gastos de impresión, salas sin calefacción, etc.) Los festivales se verán especialmente afectados, ya que se verán obligados a reducir el número de participantes.

Requisitos previos para los participantes en festivales y concursos

Sin duda, el coste del traslado al evento presenta el primer obstáculo. Luego hay que encontrar alojamiento (y pagarlo). En este caso, muchos participantes desearían recibir más apoyo para encontrar y acceder a alojamiento (aunque no necesariamente incluyendo ayuda financiera). Una vez en el curso, valoran los talleres y sesiones de coaching, considerándolos útiles para desarrollar sus conocimientos y técnicas. También se consideró muy importante la interacción con los demás participantes. Los conciertos y actividades de ocio conjuntos fueron un incentivo para asistir a un festival o participar en un concurso.

La mesa redonda

Presidida por Sonia Greiner, Alemania (Asociación Coral Europea y miembro del comité del Concurso Internacional de Coros de Cámara Marktoberdorf), integraron el panel de discusión: Kaie Tanner, Estonia (Choral Festival Network), Burak Onur Erdem, Turquía (Asociación Coral Europea y Federación Internacional de Música Coral), Romans Vanags Letonia (Interkultur), Jeffrey Murdock, EE.UU. (ACDA) y Jürgen Budday, Alemania (Concurso Internacional de Coros de Cámara Marktoberdorf).

Los resultados de la encuesta fueron respaldados en principio por el panel. Después de la pandemia, los coros tuvieron que hacer frente a los problemas psicológicos de sus cantantes, a la reducción del público y al aumento de los costes de funcionamiento. Los administradores también se vieron afectados por estos problemas y algunos festivales tuvieron que rendirse. La mayoría sin embargo ha desarrollado una forma diferente de trabajar, aunque manteniendo su imagen original.

Kaie Tanner es directora de varios coros en Estonia. Descubrió que eran principalmente los cantantes mayores los que abandonaban sus coros. Esto se debía al miedo generalizado a cantar, a estar en situaciones de aglomeración o a viajar en transporte público.

Pero en su trabajo con niños y jóvenes, también ha encontrado efectos pronunciados de la pandemia. Los jóvenes de entre 12 y 19 años sufren de depresión. Sin embargo, una vez que cantar ya no se percibe como peligroso, puede contribuir a la recuperación de la depresión. Por eso es de vital importancia seguir cantando con los jóvenes. Y es este grupo, de adolescentes y jóvenes, el que vuelve cada vez más a cantar y a viajar.

Burak Onur Erdem coincide en que el número de participantes que asisten a eventos internacionales está creciendo nuevamente. Responsable de la organización del Simposio Mundial de Música Coral de la FIMC en Estambul, recibió numerosas solicitudes de coros. Pero también en este caso la organización no estuvo exenta de problemas. El tiempo de preparación fue de sólo 9 meses y fue interrumpido por el fuerte terremoto que tuvo lugar en febrero. Los organizadores invitaron inmediatamente a 200 profesores de música de las zonas afectadas a venir a Estambul para estudiar cómo el canto puede superar el trauma.

Sin embargo, un síntoma de la situación actual es que, por primera vez en su existencia, la Asociación Coral Europea para el Festival Europa Cantat no ha podido encontrar una ciudad anfitriona. Se están desarrollando formatos alternativos, como por ejemplo, celebrar festivales más pequeños en varios países europeos diferentes.

Jeffrey Murdock informa que las universidades estadounidenses han escuchado de sus estudiantes que, si bien los tres años con poca o ninguna música habían dejado grandes vacíos en sus vidas, el deseo entre los jóvenes de reunirse con otros y compartir experiencias se había mantenido fuerte. Como resultado, su sociedad se volvió más inclusiva, lo cual es un resultado positivo. Como resultado del mayor uso de las redes sociales durante la pandemia, los estudiantes se volvieron mucho más conscientes de su entorno social. También se ha agudizado su conocimiento de los acontecimientos políticos.

Romans Vanags coincide en que la pérdida de calidad musical en los coros ha sido muy notoria. Incluso en Letonia, con su fuerte tradición coral, muchos coros no han podido mantener sus estándares musicales durante la pandemia. Letonia apoya a sus coros más que muchos otros países. Por ejemplo, durante la pandemia se renovó el escenario del famoso Festival de la Canción con un coste de unos 100 millones de euros.

Finalmente, Jürgen Budday describe los avances concretos que se están produciendo en el Concurso Internacional de Coros de Cámara en Marktoberdorf. La pandemia ha provocado una reducción considerable del número de solicitudes, posiblemente porque los coros aún no han recuperado el nivel requerido. También ha quedado claro que se han presentado menos coros europeos y más coros de fuera de Europa, cuya participación sólo es posible gracias al apoyo financiero del Instituto Goethe.

En general, hay signos de que la escena coral internacional se está recuperando del Covid, a pesar de las crisis energética y financiera. Es más difícil en los concursos, donde la atención se centra en la calidad musical, que en los festivales, donde el énfasis está en conocer gente y hacer amigos. Los elevados costes actuales nos han obligado a desarrollar un nuevo formato (de menor duración y menos participantes). Pero un problema mucho más difícil tiene que ver con el cambio de carácter de la gente. Muchos sufren estrés psicológico o han desarrollado fobias (a las grandes multitudes, a los espacios cerrados, a contraer enfermedades contagiosas). Sin embargo, cantar es terapéutico y puede reducir el tiempo de recuperación del trauma. Todavía hay una falta de motivación y un letargo muy evidente. El acceso en línea al menos ha permitido a las personas vivir eventos desde casa, aunque la oportunidad de conocer gente está completamente ausente. Otro problema es que cada vez a más gente le gusta actuar en el último momento, por lo que los plazos de presentación de solicitudes tendrán que ser lo más cercanos posible al evento. Sin embargo, esto dificultará enormemente la organización de grandes eventos.

Para que estos desarrollos tengan éxito se necesitará flexibilidad por parte de los organizadores y una visión más progresista por parte de los coros. A esto se sumará la considerable tarea de convencer a la gente de lo terapéutico que es el canto para el cuerpo y el alma. Desde el punto de vista práctico, es de vital importancia que cualquier apoyo financiero esté a la altura de los altos precios actuales, de lo contrario, la calidad y la cantidad de los festivales se verán afectadas, como les ha pasado a los coros.

La mesa redonda está disponible en www.kammerchorwettbewerb.org 

 

Ramona Wegenast es directora de la asociación MODfestivals, que organiza el concurso internacional de coros de cámara Marktoberdorf y “Musica Sacra International”. Forma parte de la junta ejecutiva de la “Red de Festivales Corales -CFN”, que reúne concursos y festivales corales internacionales. Ramona Wegenast estudió Historia del Arte, Ciencias Culturales y Periodismo en la Universidad de Karlsruhe. Tras sus estudios, realizó un Máster en Administración Cultural en la Fundación de las Artes de Baden-WWürttemberg, donde posteriormente ocupó el cargo de directora de la oficina de artes. Ha cantado en coros desde pequeña y ha participado en numerosos concursos nacionales e internacionales. rwegenast@modfestivals.org

 

Traducido por Vania Romero, Venezuela