El compositor en piyama: Entrevista con Ivo Antonini

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Nathan Windt, director y docente coral

Traducido del inglés por Diana Ho, Venezuela

Revisado por Juan Casabellas, Argentina

 

Nathan Windt: ¿Cómo describirías tu estilo compositivo a aquellas personas que no estén familiarizadas con tu música?

Ivo Antognini: Tengo muchos estilos y mi música coral incluye distintos niveles de dificultad. Puede haber algo muy sencillo para dos voces o quizás algo más difícil para dieciséis voces. Lo más importante para mí a la hora de componer es tener ciertos elementos en mi música. Debe ser hermosa, como una hermosa montaña o pintura. También debe ser positiva porque necesitamos actualmente de cosas positivas y quiero dejar a mi público un recuerdo positivo. El elemento espiritual es también importante, ya sea de una manera humana o religiosa, pero debe ser intensa y profunda, que comunique algo relevante a nuestra alma. Y si hablamos de la música coral, pienso que debe ser “cantable”. Normalmente canto todas las partes de mi composición y debo disfrutar cantarlas. Y el último elemento, que es el más importante, es el emocional: siempre trato de componer música con el corazón, debe conmoverme hasta el punto de producirme piel de gallina. Si eso me ocurre a mí cuando compongo, le ocurrirá igualmente al público y al coro, aun cuando están ensayando. De mi estilo, me gusta mucho la armonía: acordes complicados pero luminosos, y mi meta es la variedad, es decir, no empezar en Re mayor y permanecer en Re mayor por cinco minutos. Me gustar ir “acá y allá”.

 

NW: Tus composiciones abarcan una gran variedad de estilos. ¿Crees que tus experiencias en el jazz y en la música para cine, lo que consideramos estereotípicamente como estilos “no-clásicos”, influye en tus composiciones corales, o crees que tu escritura coral va hacia direcciones diferentes?

IA: Es claro que tengo influencias del jazz y de las bandas sonoras de filmes. Aunque nunca estudié formalmente composición (lo cual no debe confundirse con el estudio de la composición, he estudiado mucho y poseo un gran número de partituras de los grandes maestros del pasado), creo sin embargo que los compositores deben buscar una nueva manera de componer y, por supuesto, la manera en que compongo para coros es diferente de la manera en que compongo para piano. Para cada nueva pieza que escribo, trato de encontrar una nueva energía. Si escuchas mi pieza “Ave Maris Stella” o “Lux Aeterna”, verás que son obras muy distintas. Trato de hacer diferentes cosas con cada obra, no mejores sino diferentes. Cada nueva pieza es un salto a lo desconocido, como un niño jugando con juguetes nuevos. Es por eso que nunca me canso de crear música.

 

NW: ¿Existen compositores que hayan influido en particular en tus composiciones?

IA: Creo que Johann Sebastian Bach es mi primera influencia; el contrapunto es sencillamente fantástico. Beethoven posee energía y ritmo; la fantasía y melodía de Mozart son hermosas; Chopin y Tchaikovsky son emocionales; y Ravel, por su orquestación: estos son mis grandes maestros. Algo que no hago es copiar lo que otros compositores contemporáneos hacen. Pienso que poseo mi propio estilo y forma de expresar la música. No soy compositor a tiempo completo tampoco: soy un compositor “en piyamas” porque compongo solo de 5:30 a.m. a 7 a.m., cuando puedo estar solo en silencio, completamente a oscuras si es posible, y es la única manera de inspirarme.

 

NW: En tu biografía se menciona una reunión informal pero importante en 2006. ¿Podrías hablarnos más sobre esa reunión?

IA: Fue fantástico. El director del coro, Coro Calicantus, es Mario Fontana. Fue mi alumno de piano. Siempre me decía, “Ivo, tienes que venir a verme en concierto”. Nunca había ido a sus conciertos. Hasta le había dicho que no me gustaba realmente la música coral, porque era naïve, y nunca había ido a un concierto coral. Él insistió tanto que finalmente decidí ir, aunque no tenía muchas ganas. Cuando el coro empezó a cantar, me enganché. Mi esposa me miró y me dijo que tenía que componer música coral en el futuro ¡y estaba en lo cierto! Le dije al director lo maravilloso que estuvo el concierto y que cuando regresara a mi casa, compondría una pieza para su coro esa misma noche. Así que les compuse mi primera pieza de un día para otro. Asistí al estreno de la pieza, y mis expectativas como compositor para un estreno eran normalmente algo bajas, quizás un cincuenta por ciento. Así que no estaba del todo satisfecho. Pero con este concierto, estuve un ciento veinte por ciento satisfecho. Era un coro muy especial, absolutamente conmovedor cuando asistes a uno de sus conciertos.

 

NW: Tu método de componer para coros varía de piezas de dos partes a texturas más complejas. ¿Compones tus piezas con un coro ideal en mente?

IA: Depende de la pieza. Si es una pieza como “O Magnum Mysterium”, diría que la cantaría un coro parroquial. “Lux Aeterna” o “I Am the Rose of Sharon”, pueden ser cantadas por un coro profesional o universitario. Sin embargo, lo más importante es el director quien debe conocer muy bien la música; un acorde con seis notas diferentes, ocho voces, él o ella debe ser capaz de decir, “sopranos, no tan alto; bajos, más alto”. Ése es el problema. A veces es difícil manejar y trabajar los acordes de mi música, pero el director debe ser profesional, no necesariamente el coro.

 

NW: Mencionas “O Magnum Mysterium”, una de tus composiciones más célebres. En las notas de esta pieza, escribes “Esta pieza debió permanecer en la gaveta hasta las próximas navidades”. ¿Qué quisiste decir con esto?

IA: Era una pieza realmente sencilla, muy diferente de las otras piezas que había publicado previamente. Por lo tanto, no pensé que los editores estarían interesados en ella. Cuando publiqué la interpretación en YouTube, muchos editores me escribieron porque querían publicarla. Luego entendí que no era el hecho de que la pieza era fácil sino que era mucho más difícil componer una pieza “fácil” que sea también interesante y que represente a la vez un reto para un coro profesional. No pensé que alguien estaría interesado en la obra.

 

NW: Otra cualidad única en tu música es el frecuente uso de las “letras habladas”, como en el “Ave Maria”, así como otros recursos como el silbido en “There Will Come Soft Rains”. ¿Existe alguna razón en particular, además de la variedad en el timbre vocal?

IA: Como te dije anteriormente, siempre pruebo nuevas formas de componer, como si fuera un niño con juguetes nuevos. Este era un “juguete” que usé durante cuatro años con mi música coral; ahora uso otros “juguetes” en mi música. Es una manera de caracterizar mi música en aquel particular momento. Ahora uso otros sistemas en mi música. No digo que me arrepiento de haberlo hecho, solo que ahora pruebo cosas nuevas.

 

NW: Tus obras demuestran una clara variedad en musicalizar textos sacros y profanos, y dentro de estos, una variedad de estilos. ¿Existe algún “tipo” de texto que resuene en ti?

IA: Primeramente, debe sonar bien para mí. Hablo italiano, de modo que debe ser atractivo por el sonido de las palabras. Es por eso que amo trabajar con antiguos textos latinos. Por supuesto, debe expresar algo en que yo crea, de lo contrario, no hay gracia en componerle la música. Me gusta musicalizar textos en inglés también porque hay un mayor chance de ser interpretado internacionalmente. Como compositor internacional, quiero componer una pieza que pueda ser interpretada internacionalmente. Tengo una carpeta especial en mi ordenador donde guardo muchos textos que quiero musicalizar en el futuro. Si tuviera la oportunidad, ¡trabajaría hasta cumplir 200 años!

 

NW: ¿Tienes alguna obra favorita compuesta por ti?

IA: ¡Nunca había pensado en eso! Creo que escogería tres obras; “Luz Aeterna”, por supuesto; la pieza está dedicada a mis padres, quienes están vivos todavía y escuchan mi música diariamente. También escogería “O Magnum Mysterium”, como una pieza fácil y buena a la vez. Alrededor de cada semana, alguien me escribe expresando lo mucho que ha disfrutado interpretar esta pieza. La otra pieza sería “There Would Come Soft Rains”, como la pieza que tiene un poco de todo. La primera vez que leí este texto tenía quince años. Había leído el poema en italiano, luego lo encontré de nuevo años después y pensé que sería fantástico musicalizarlo. También adoro una pieza que compuse para Coro Calicantus, “Wah-Bah-Dah-Bah-Doo-Bee”, que está dedicada a un buen amigo y alumno que murió siendo muy joven hace siete años. Claro, esta lista podría cambiar. Iré a un estreno mundial el mes que viene con el Coro del Trinity College de Cambridge, dirigido por Stephen Layton y quizás cambie de opinión.

 

Ivo Antonini es actualmente un profesor del Conservatorio della Svizzera Italiana, Univerdad de la Música, en Lugano, Suiza. DCINY está trabajando con un elenco internacional de coros para producir un concierto de la música de Antonini en el Lincoln Center, Nueva York, en marzo de 2016. Para participar en las audiciones, contacte a Jason Mlynek en Jason@dciny.org. Para más información sobre la música de Ivo, visite su página web, http://www.ivoantognini.com.

Director versátil en coro, orquesta y ópera, Nathan Windt ha cantado con el Chicago Symphony Chorus, el May Festival Chorus, el Vocal Arts Ensemble of Cincinnati, el Chattanooga Bach Choir y numerosos coros eclesiásticos y de sinagoga, interpretando obra maestras bajo la batuta de muchos de los grandes maestros actuales. Sus coros se han presentado en la radio y televisión, y también han realizado giras en Estados Unidos e internacionalmente, recientemente en Alemania, Austria, la República Checa. Es actualmente director de actividades corales de la St. Ambrose University, Davenport, Iowa. Email: nathanwindt@gmail.com.

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